El artista puertorriqueño Rafael Trelles se considera parte de esa nómina de creadores que en este vertiginoso fin de siglo, tan lleno de incógnitas, integra un movimiento bastante definido que está formulando una nueva figuración.

“Aunque no puedo decir nombres que están dentro o fuera de ese empeño”, manifiesta el pintor, “sí estoy convencido de que existe ese movimiento. Nos define, en parte, la redefinición de los mitos. En lo que me concierne, no me concentro en los mitos latinoamericanos que no desdeño, sino que estoy abierto a los mitos de otras culturas”.

Nos podemos acercar a esa realidad, a ese fenómeno, a través de la exposición de obras recientes que está presentando este creador, de 40 años, en Elite Fine Art, de Coral Gables.

Concepciones, propuestas estéticas y vinculación a modos o estilos a un lado, esta colección de óleos sobre lienzo revela, en primer término, a un artista con un consumado oficio que se complace en el uso del detalle para dar a sus piezas ese carácter superior que tienen.

El quehacer del expositor se puede identificar fácilmente con los infinitos márgenes del surrealismo, siempre inagotable. Como señala la historiadora de arte Carol. Damián, un aspecto significativo de la labor que ejecutan los artistas caribeños y latinoamericanos que trabajan dentro de los marcos surrealistas “es la atención que prestan a la naturaleza, el paisaje y sus transformaciones como tema central a lo mítico al emanar del subconsciente”.

Un cuadro como El Milagro de los Peces ilustra esa convicción y esa aproximación. El gran árbol junto a unas límpidas aguas es centro de cambios. Allí se funde la figura humana que, a su vez, se transforma; así como las raíces o sus desprendimientos pueden ser los peces que ascienden de las aguas. Y estos dos detalles, sujetos a la inversión, sólo son de los más obvios de esta intrincada composición. Pero en la pintura de Trelles, si bien el surrealismo es una realidad y una fuerza, hay algo más que surrealismo. Es el reconocimiento, fidelidad y creativa continuidad del espíritu del realismo mágico privativo de lo latinoamericano.

“Yo me identifico más con el realismo mágico que con el surrealismo” afirma el expositor. “Pero estoy muy expuesto a la naturaleza de mi país y la elaboración de mitos a partir de esa naturaleza. La magia está en mí país. Está en lo que ocurre en torno mío y, sobre todo, en el mar”.Así, la pintura de este creador hay que definirla por matices que son inclusivos. Dentro de la impronta surrealista, al igual que Max Ernst, al trabajar parte de la mancha, pero incorpora en la pieza tanto lo racional como lo tradicional.

Ese modo de trabajo es en significativa medida importante fundamento del resultado que obtiene el creador. Da un sello inconfundible a la obra terminada. Es un signo de identidad que exalta su individualidad. Podemos ver en su proceso, el origen de esa fragmentación de la figura que puede y, de hecho, es muchas cosas.¿Cuáles? En la obra Altazor podría decirse que hombre, pez, agua y forma vegetal. Los matices son incontables.


“Muchas de mis imágenes surgen de la misma mancha”, explica Trelles. “La asocio con el estado actual de la humanidad , la visión fragmentada de la realidad. Así, me complazco en criticar el racionalismo. No menos, en olvidar el nombre de las cosas y ver las cosas como ‘tabula rasa’. Pienso que esa fragmentación ayuda al espectador a romper la dependencia de percepción de la realidad dada a través de conceptos establecidos”.

A pesar de esa voluntad de ruptura, de fragmentación, este artista que se adentra en nuevas sendas a fuerza de imaginación y oficio, no busca negar lo esencial de la creación, la existencia de una tradición sin la que es imposible la renovación y la propia ruptura. Tal actitud la expresa la exquisita factura de sus lienzos.

“El detalle, que considero esencial en mi pintura, creo que es también cuestión de gusto, de devoción”, señala el expositor. “Me gusta mucho la pintura flamenca. La pintura antes del desarrollo al barroco. A mí me interesa lo definido, la narración de una historia. Ese gusto por la narrativa me lleva a la copiosa, enorme descripción. Quizás tiene que ver con el gusto latinoamericano por el barroco”.

Cuando observamos una obra como Babel, dominada por la figura de un hombre sin cabeza que casi flota sobre un edificio que puede ser una torre, y que se ve rodeado por rostros, por cabezas a merced del viento y casi enmascaradas que se mueven en el cielo, buscamos por gravedad puntos de contacto entre el imaginativo que hacer de Trelles con el de otros creadores latinoamericanos.

“En Puerto Rico hay un pintor que admiro mucho, trato de alguna manera de ser su continuador en el espíritu. Es Carlos Raquel Rivera. Es el primer pintor que, entre nosotros, utiliza el paisaje como elemento de fabulación. Antes de él, nuestro paisajismo se inscribía en lo clásico. Rivera le imprime una calidad distinta, surrealista, mágica”.

“Pero en mi obra también está la presencia de Remedio Varo y Leonora Carrington”, continúa presenciando el creador. “Yo estudié en México y, en esa época, me proyectaba hacia lo social. Pero finalmente, prevalecieron los surrealistas mexicanos como Frida Kahlo y José Luis Cuevas”.

Compleja, evidente y singular en la pintura de este artista los títulos de las piezas tienen un papel esencial. El expositor dice que cuando comienza a trabajar ignora lo que va a pintar. Entonces, en ocasiones el título surge al principio, otras, lo compone a través de un personaje. Pero suceda lo que suceda, ese título es importantísimo por el factor narrativo. Da pista al espectador.

“Por supuesto, desde la libertad con que trabajo”, precisa Trelles, “no trato de imponerme, pero sí contribuir a la inteligencia de la obra. En eso el título es clave. Aunque yo dejo siempre abierta la obra para que se comprenda. Lo que hago con frecuencia, llevado por las propias imágenes, es escribir un poema al dorso de las pinturas”.

Anverso y reverso. Ni anverso ni reverso. La pintura de Trelles está en el latido de la realidad sin límites.


Armando Álvarez Bravo
Crítico de Arte
El Nuevo Herald, Miami, Florida